Cuando un abrazo es la mejor terapia para un niño con asperger

Rocío Lamela es la mamá de David, un niño de siete años con síndrome de Asperger con alta funcionalidad, trastorno que este martes 18 de febrero conmemora su día internacional. “A edades tempranas no se nota ninguna característica especial, por lo que es muy difícil diagnosticarlo pronto”, relata esta madre por teléfono. Fue la profesora de infantil de David la que les dio la voz de alarma: “Ella notaba que él no interactuaba igual con sus iguales, su vocabulario era más rico y avanzado. Como digo yo, estos niños hablan como los mayores”. Según relata Lamela, estos pequeños tienen un interés muy restringido. Por ejemplo, a David le gustan mucho los mapas, los GPS, los ríos y la tecnología.

Seguir leyendo.