La otra cara del Thyssen

Este es un viaje al interior de un museo: el madrileño Thyssen-Bornemisza, uno de los tres vértices del llamado triángulo del arte (que completan el Prado y el Reina Sofía), donde se guardan las colecciones del barón Hans Heinrich Thyssen, fallecido en 2002, y su esposa, Carmen Cervera. Pero no se trata de hacer un recorrido por las salas donde el año pasado transitaron 1.034.941 de visitantes, ni de poner el foco en sus más de 600 artistas y cerca de mil cuadros desplegados en sus muros. Esta es una incursión a la trastienda del palacio de Villahermosa: un acceso privilegiado a algunos de esos espacios que casi nunca se ven y apenas se oyen, pero que, sin su trabajo, el museo no podría sacar adelante su día a día.

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