La juvenil Judit Polgar siembra el pánico

Olimpiada de Ajedrez de Tesalónica (Grecia, 1988). Los periodistas -entre ellos, Leontxo García- llegan a la sala de prensa el día de la inauguración, repasan las alineaciones de todos los países y dan un respingo al leer la nómina del equipo femenino de Hungría: Polgar, Polgar, Polgar y Madl. No era un error, sino tres hermanas que iban a revolucionar el ajedrez, además de producir un caso de estudio en cuanto a la muy peculiar educación que recibieron.

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