Rocío Carrasco: el espectáculo debe continuar

No, no voy a hablar de Rocío Carrasco. Vi y escuché su testimonio, el primero de una larga serie, y me sobrecogió: es fácil detectar en su rostro y en sus palabras el patrón de un maltrato psicológico continuado. Quien haya vivido una situación similar en carne propia o quien la haya tenido bien cerca pudo reconocer gestos y palabras. De la misma manera que, recientemente, pero en un formato y en un contexto completamente distintos, reconocimos y empatizamos con el dolor de Nevenka Fernández. En ambos casos, la voz de las mujeres como fractura de la ley del silencio que ha servido durante siglos para mantener en el púlpito al patriarca: el verbo como poder, la negación de la palabra como condena.

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Acoso callejero, más allá de la pandemia

“Casi siempre que voy sola, me silban o me dicen algo obsceno… Si voy por la calle y hay un grupo de hombres, cruzo al otro lado o me doy la vuelta y busco otra alternativa. Me acosan desde que soy adolescente… No puedes hacer mucho porque, si lo hacen en grupo, les parece divertido y tienes miedo de decirles algo y, si lo hace un hombre solo, procura que solo tú te des cuenta, y lo que sientes es indescriptible: una mezcla de asco, rabia, vergüenza y miedo”.

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Andrea Rizzi: “Mi anhelo es que el periódico contribuya a mejorar el clima de diálogo político y social”

El subdirector de Opinión, Andrea Rizzi, ha cambiado los frenéticos ritmos de trabajo de la sección de Internacional, donde era redactor jefe, por las profundas horas de análisis. El periodista detalló sus objetivos para esta nueva etapa a un grupo de suscriptores del diario en un encuentro exclusivo y virtual que se enmarca dentro del programa de actividades de EL PAÍS+.

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‘Patria’, una apuesta fuerte, trascendente y ganada

Nunca tuve demasiada paciencia, ni obligación cultural, ni esfuerzo, ni espíritu de sacrificio para encontrar el paraíso al final del túnel ante los libros que me aburrían, me resultaban incomprensibles y herméticos, no me arañaban ninguna fibra emocional. Y algunos de ellos habían recibido todo tipo de bendiciones académicas y certificado de arte mayor. Me ocurría lo mismo con el cine. O con determinados seres humanos. Suponían una pérdida de tiempo, cuando aún creías que este servía para otorgarte cosas gozosas. Pero era maravilloso cuando no podías ni querías dejar de leer una novela, disfrutar con cada una de sus páginas, sentirte transportado a un universo magnético, temer la llegada del final. Son libros a los que sigo retornando, sin que aparezca jamás la decepción, que me siguen provocando las inolvidables sensaciones de la primera vez que los visité.

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Cómo y por qué hay que permitir que los niños salgan un poco a la calle

El Ministerio del Interior de Italia informó el pasado martes 31 de marzo de que los niños podrían salir a dar un paseo, pero siempre acompañados de un solo progenitor y en las proximidades de sus casas. De este modo, daba su beneplácito a las peticiones de conceder que los menores pudieran ir a la calle, a pesar de las medidas de aislamiento existentes por la pandemia del coronavirus en este país. Una directriz muy esperada por muchos, pero inmersa en cierta polémica. Lombardia, la región más afectada por la crisis sanitaria, por ejemplo, rechazaba ejecutar la orden del Gobierno italiano. La relajación del confinamiento en Italia ha avivado el debate en España sobre este tema.

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La Secretaria de Estado para la Agenda 2030 tiene un plan. No debería tardar en llevarlo a cabo

1. El ambiente era de fiesta de cumpleaños infantil, todos repeinados y oliendo a Gotas de Oro. Después de tanto tiempo viviendo entre la irrelevancia y la indigencia, el sector de la cooperación ve por fin la posibilidad de volver a la pomada de la mano de la Agenda 2030. Y en la reunión organizada por el Real Instituto Elcano con la flamante Secretaria de Estado para los ODS se prodigaban los abrazos y las sonrisas de lado a lado. Hemos vuelto y alguien nos escucha.

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Todo lo que Shakira y JLo hicieron en 12 minutos

Vi el Super Bowl en una privada, un niño de una casa al fondo invitó a su grupo de amigos de la escuela a ver el partido, todos tenían entre 9 y 11 años, le iban a los Chiefs, en la casa en la que estaba le íbamos a los 49ers, aunque me incluyo más por solidaridad porque entendí algo o poco gracias a las buenas jugadas del jugador 15 de Kansas. Cada vez que los Chiefs ganaban, los niños salían y se paseaban por el ventanal gritando felices en un coro agudo “Kansas, Kansas, Kansas” y cuando había una buena jugada de los 49ers se aparecían dos o tres abucheando y gritando “San Francisco es popó, los 49ers son caca”. En el medio tiempo, salieron al patio a jugar americano, y dos de ellos, los más grandes, pidieron permiso para ver el show de Shakira y JLo con nosotros. Se sentaron en el piso y uno le dijo al otro “¿Ves? Te dije que están guapas.” Ese niño estaba anonadado con las movidas de tubo de JLo, quien probablemente sea diez, veinte años mayor que su mamá, y probablemente esa haya sido una de las primeras veces que cambiaron a su grupo de amigos por ver a dos mujeres en una pantalla en una casa vecina para no estar donde sus mamás cenaban pizza frente a otra pantalla.

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